El plan B de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum superó su primer filtro en el Senado tras ser aprobado en comisiones, aunque enfrenta un panorama incierto rumbo a su votación en el pleno.
En medio de resistencias, especialmente del Partido del Trabajo (PT), la mandataria propuso una estrategia alternativa: aprobar el proyecto por partes y excluir el polémico cambio en la fecha de la revocación de mandato.
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¿En qué consiste el Plan B de Sheinbaum?
Morena y el PVEM impulsaron la iniciativa en comisiones, mientras el PT se mantuvo al margen y su rechazo resultó clave.
El principal desacuerdo radica en la propuesta de empatar la revocación de mandato con las elecciones de 2027, lo que ha generado sospechas sobre un posible uso electoral del mecanismo.
Ante este escenario, Sheinbaum sugirió una “votación fragmentada” para destrabar el proceso legislativo. La presidenta defendió el núcleo de su reforma, centrado en la reducción de privilegios, como el recorte de regidurías y límites al gasto en congresos locales, y minimizó la exclusión del cambio constitucional. “No es ceder”, afirmó.
La oposición, integrada por PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, rechazó tajantemente la propuesta. Legisladores cuestionaron tanto su contenido como sus intenciones, acusando al oficialismo de buscar beneficios políticos. Mientras tanto, Morena defendió la iniciativa como un ejercicio democrático.
Aunque el bloque oficialista logró mayoría en comisiones, el reto será alcanzar los 86 votos necesarios en el pleno. Con divisiones internas y votos aún en duda, el futuro de la reforma permanece abierto.
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