La crisis de seguridad en el municipio de Chilapa de Álvarez, Guerrero, dejó al menos 120 personas desplazadas y seis heridas, luego de una semana de ataques atribuidos a los grupos criminales conocidos como “Los Ardillos” y “Los Tlacos”, informaron autoridades federales y estatales.
Los hechos de violencia comenzaron hace siete días en comunidades como Xicotlán, Tula y Acahuehuetlán, donde se registraron ataques armados, bloqueos carreteros y posteriormente el uso de drones artillados, lo que provocó la huida de cerca de mil habitantes hacia la comunidad de Alcozacán.
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¿Qué ocurre en Chilapa?
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, señaló que los hechos violentos están relacionados con disputas entre ambos grupos delictivos, mientras que fuerzas federales y estatales desplegaron más de mil elementos, helicópteros, vehículos tácticos y personal médico para contener la situación.
La Secretaría de Gobernación informó que atendió a las familias desplazadas con servicios médicos, alimentos, colchonetas y cobertores.
Algunas familias rechazaron trasladarse a albergues y permanecen en zonas cercanas bajo resguardo de las autoridades.
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La presidenta Claudia Sheinbaum llamó a que la salida de las personas se realice sin confrontaciones y mediante el diálogo, en tanto continúan las operaciones para restablecer el orden en esta región del corredor de violencia en la montaña de Guerrero.
Los hechos recientes se suman a una disputa histórica entre grupos criminales por el control de comunidades estratégicas en el corredor que va de Atzacualoya, en Chilapa, hasta Hueycantenango, en el municipio de José Joaquín Herrera.
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