Marcos Ramírez Miguel, director general de Grupo Financiero Banorte, asegura que el crecimiento económico de México depende de proyectos bancarizables a mediano y largo plazo.
“Un banco es una cadena de transmisión entre quien tiene el dinero y quien lo necesita. Entre más rápido funcione, más rápido crece la economía”, explica.
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Para Marcos Ramírez Miguel, el principal desafío interno es la mentalidad.
La cartera de infraestructura de Banorte asciende a cerca de 55,000 millones de pesos, destinados a agua, transporte público, carreteras, infraestructura social y puertos.
Ramírez Miguel destaca que el banco trabaja en la “última milla”: transformar planes nacionales en proyectos concretos que impacten la economía.
El directivo afirma que México requiere carreteras, trenes, gasoductos, puertos y aeropuertos, y que con estos desarrollos es posible superar el crecimiento actual de 2%, llegando incluso a tasas sostenibles de 4% o 5%.
También resalta el apoyo a mipymes, en particular aquellas lideradas por mujeres, con productos financieros más accesibles y rápidos de gestionar.
Sobre riesgos, reconoce factores externos como la geopolítica, pero advierte que el principal desafío interno es la mentalidad: “Que los mexicanos dejemos de decir que no se puede y voltearla a ‘sí se puede’, y que todos jalemos la carreta”.
Banorte se posiciona como un actor clave en la implementación del Plan México y el Plan Nacional de Infraestructura, listo para financiar y estructurar proyectos que impulsen la economía y generen certidumbre a largo plazo.
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