Nestlé anunció medidas extraordinarias para aumentar la producción de fórmula infantil tras retirar cientos de lotes contaminados en al menos 60 países, en lo que se considera el mayor retiro de la industria en la historia.
La empresa suiza solicitó a las autoridades permiso para trabajar en turnos nocturnos y festivos en su planta de Konolfingen, Suiza, a fin de garantizar el suministro de productos para bebés menores de un año.
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Nestlé asegura que busca minimizar la escasez.
Cinco fábricas de Nestlé ubicadas en Francia, España, Alemania, Suiza y Países Bajos están operando las 24 horas para acelerar la producción.
Los fabricantes rivales, como HiPP de Alemania y Holle de Suiza —no afectados por el retiro—, también aumentaron su producción para satisfacer la creciente demanda.
El retiro se produjo luego de que Nestlé detectara la presencia de la bacteria Bacillus cereus, productora de la toxina cereulida, que puede provocar náuseas y vómitos en los bebés.
Aunque solo algunos países han confirmado casos relacionados con la intoxicación, las acciones de Nestlé y Danone sufrieron caídas en los mercados, mientras que los reguladores chinos ordenaron pruebas adicionales a los fabricantes de fórmulas, buscando mantener la confianza de los inversores.
Cabio Biotech Wuhan, proveedor de aceite ARA para varias compañías, incluida Nestlé y Danone, fue identificado como la fuente de contaminación.
Aun con el aumento de la producción en Europa, los expertos advierten que incluso una interrupción limitada del suministro puede generar preocupación, debido a la alta dependencia de los bebés de la fórmula como única fuente completa de nutrición.
Los pediatras enfatizan que alternativas como leche de vaca, bebidas vegetales o fórmulas caseras representan riesgos graves para los lactantes.
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