El Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, vivió este miércoles un hecho inédito: la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos cerró temporalmente su espacio aéreo debido a la presencia de drones operados por cárteles mexicanos.
Aunque la suspensión se levantó pocas horas después, el incidente encendió las alertas sobre un problema que ha ido en aumento a lo largo de los años.
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El cierre del espacio aéreo por parte de la FAA marca un nuevo capitulo de tensiones con el Gobierno de Estados Unidos.
El uso de drones por parte de los grupos del narcotráfico no se limita al tráfico de drogas. También son empleados para vigilar a la Patrulla Fronteriza y controlar el flujo de migrantes en la región.
“Es solo cuestión de tiempo antes de que estadounidenses o fuerzas del orden sean blanco de ataques en la frontera”, advirtió Steven Willoughby, subdirector del programa contra drones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), durante una comparecencia ante el Senado en julio pasado.
Entre julio y diciembre de 2024, se detectaron más de 27 mil drones a menos de 500 metros de la frontera sur, operando principalmente de noche.
https://x.com/FAANews/status/2021583720465969421?s=20
Según el DHS, estas aeronaves han transportado metanfetamina, fentanilo y otras drogas, con incautaciones que ascienden a miles de kilos en los últimos años.
El fenómeno no es nuevo: México emitió en 2010 su primera alerta internacional sobre drones usados con fines ilícitos.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos detectó 10 mil incursiones de este tipo en el valle del Río Grande en 2022, y los aparatos ahora transportan cargas de hasta 100 kilogramos.
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