El Senado de la República clausuró un salón de belleza para legisladoras que había reabierto en completo sigilo en el segundo piso del complejo de Reforma e Insurgentes, después de varios años de haber sido cerrado.
Laura Itzel Castillo, presidenta de la Mesa Directiva, aseguró que el Senado no cubre ni ofrece gratuitamente los servicios.
“Cada una de las senadoras paga el servicio que se hace. No se les está pagando el peinado, ni el maquillaje, ni la pintura, ni nada de estas cosas”, subrayó.
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El salón de belleza había sido cerrado en 2018 con la llegada de la 4T
Castillo insistió en que se trata de un espacio similar al existente en la Cámara de Diputados y que “no es nada fuera de lo normal”.
La 4T cerró el salón en 2018, argumentando que contar con un espacio de este tipo era ostentoso y contrario a los principios de austeridad.
Según fuentes parlamentarias, la senadora morenista Andrea Chávez Treviño y su círculo cercano impulsaron la reapertura; sin embargo, Castillo negó esta versión y afirmó que todas las senadoras la solicitaron.
Aunque discreto y sin anuncios visibles, el salón funcionaba como una estética convencional, con sillas, espejos, lavabo, carrito de estilizado y caja para productos de maquillaje.
Operaba principalmente los días de sesión, de 7:00 a 14:00 horas, ofreciendo peinado y maquillaje, aunque sin tarifas públicas.
El personal de resguardo colocó sellos de clausura minutos después de las declaraciones de la presidenta del Senado, sin dar explicaciones sobre el cierre.
Castillo defendió la labor de la estilista Jasmine, responsable de los servicios. “Es un trabajo digno y todas y todos tenemos que estar bien presentados para venir a las sesiones”, destacó.
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