La investigación sobre el trágico accidente que costó la vida a siete aficionados del PAOK de Grecia en Rumania tomó un nuevo rumbo: la furgoneta involucrada no contaba con asistente de cambio de carril.
Así lo afirmó Antonis Xylourgidis, abogado de la empresa de alquiler, contradiciendo los primeros testimonios que apuntaban a un fallo técnico de este sistema.
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La furgoneta que transportaba a diez aficionados del PAOK rumbo a Francia colisionó de frente.
El vehículo, un modelo de 2017, se fabricó antes de que la Unión Europea obligara a los fabricantes a incluir este tipo de asistencia.
“No había asistente de carril en el vehículo. Era un modelo anterior a la normativa europea”, señaló Xylourgidis al medio Protothema.
Según especialistas en seguridad vial, el asistente de carril utiliza sensores para vigilar los ángulos ciegos y alerta al conductor mediante señales acústicas o visuales, mejorando la seguridad en autopistas y carreteras con tráfico intenso.
El accidente ocurrió la mañana del 27 de enero, cuando la furgoneta que transportaba a diez aficionados rumbo a Francia colisionó de frente. Siete ocupantes murieron instantáneamente y tres resultaron heridos, dos de ellos graves.
Las autoridades rumanas confirmaron que algunos pasajeros superaban la capacidad permitida en una de las filas traseras.
Sobre los sobrevivientes, dos serán repatriados a Grecia en un vuelo sanitario, mientras que uno permanece hospitalizado en Rumania tras ser operado.
El traslado de los cuerpos de los fallecidos se realizará también mediante un vuelo especial coordinado entre ambos países.
Xylourgidis enfatizó que la empresa somete todos sus vehículos a controles exhaustivos antes de cada alquiler y que desconoce el destino final de los pasajeros, limitándose solo a verificar la documentación y el período de uso del vehículo.
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